VIAJE AL CONOCIMIENTO DE SI MISMO – 4
El orgullo

 

“Han y Sophia en el escenario (dos robots) están discutiendo sobre el futuro de la humanidad.
 
«Dentro de veinte años los robots harán todos los trabajos del ser humano» dice Han, con una expresión audaz bajo un sombrero de ala ancha.

«Pero los hombres son más reflexivos de los robots y tienen capacidad para autocorregirse», Replica cortésmente Sophia”.
 
Pensé que podría ser útil iniciar esta una nueva reflexión que propongo con esta cita, tomada de un artículo que apareció hace unos días en Il Corriere.
 
Es muy reconfortante leer declaraciones como esta: los hombres son más reflexivos y capaces de autocorregirse.
 
Lo necesitamos; para nosotros es necesario recordar constantemente estas palabras.

Porque el valor de la vida, el valor de la humanidad y de cada individuo depende sólo de esta capacidad: disposición a reflexionar y corregirse ellos mismos.

Sin este ejercicio, existirían sólo seres autómatas, más o menos animalescos, más o menos culpables.
 
Seguimos con más ímpetu, entusiasmo y determinación en el camino de auto conocimiento que les invito a continuar.
 
El segundo vicio o pasión del que debemos ser conscientes, para después transformarlo es el orgullo (o vanagloria)
 
 
EL ORGULLO
 
 
¿Qué es?
 
El orgullo es una actitud de nuestra mente y de nuestro corazón que nos impulsa a buscar constantemente la aprobación y el consentimiento de los otros: esto es porque el orgulloso cree que tiene cualidades superiores a otros y quiere el reconocimiento.
 
Al soberbio le interesa imponer su punto de vista, afirmar su autoridad, su poder; alorgulloso hace énfasis en que sus cualidades, que cree que son excelentes, sean apreciadas y reconocidas.
 
El orgullo puede tener una base real en el sentido que efectivamente, existen algunas personas que tienen habilidades superiores.
 
Dicho esto, sin embargo, también puede ser completamente infundado, que se base solamente en presumir del valor personal. En una percepción errónea de sí mismo.

Porque de esta manera, el orgulloso/ el vanaglorioso está buscando siempre la comprensión y el consentimiento de los otros, vive las relaciones interpersonales en un ambiente de continuo y latente conflicto.

Siempre listos a señalar las fallas de los demás, siempre dispuestos a rechazar cualquier oposición, observación, sugerencia, críticas que le sean hechas:
 
En el orgullo hay solamente envidia, quien busca consejos obtiene sabiduría. (Prov 13,10)
 
Además del conflicto el orgullo genera tristeza y aislamiento porque convierte al orgulloso en alguien incapaz de disfrutar de las cualidades y triunfos de los demás, porque son percibidos como una amenaza y un atentado contra su excelencia, una invasión en el jardín que ha creado, una trampa para el papel que él ha construido:
 
Ahora hijo, ama a tu familia y no te creas más que ellos, hijos e hijas de tu pueblo, despreciando tomar esposa entre ellos; porque el orgullo está causando ruina y gran malestar.(Tobias, 4,13) 
 
El gran peligro del orgullo radica en el hecho que tienta particularmente a las personas con virtudes y capacidades, inculcándoles la creencia de que estas cualidades son el fruto de las propias capacidades; olvidando que estas son un regalo de Dios recibido naturalmente o por gracia y también que tales regalos se deben poner al servicio del bien común porque todos somos parte de la única grande familia humana.
 
Goliat fue derrotado por David porque estaba demasiado convencido de sus cualidades.
 
Jesús también tuvo que enfrentar el espíritu de la vanagloria durante las tentaciones en el desierto lo derrotó confiando su situación personal al Padre Celestial.
 
¿Cómo nos podemos proteger del orgullo y la vanagloria?
 

  • Con humildad!
    Entendiendo inicialmente que la verdadera humildad consiste sobretodo en reconocer que los talentos y habilidades que poseemos, por naturaleza o por gracia, vienen de Dios.

 

  • En segundo lugar, utilizando todos los talentos que hemos recibido para ser más útiles a los demás y no sólo para nosotros mismos.

 

  • Tercero, no juzgando ni criticando a quien no es capaz y posee poco, apreciando al mismo tiempo aquello de lo poco que los otros pueden expresar, porque necesitamos incluso de las ayudas más humildes.

 

PARA CONCLUIR
 
Acción de gracias, alabanza y servicio hacia los demás alejados del orgullo y revelando la gran verdad, conocida por unos pocos:
 

servir es reinar.

 
Les deseo un buen trabajo de autoreconocimiento personal,
 
Fra Giuseppe Paparone

 

Hacer clic para ir al artículo siguiente (Viaje al conocimiento de sí mismo – 5 – La Gula)

 

Autore

Fra Giuseppe

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