VIAJE AL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO – 6
La Gula – segunda parte

 

Continuamos nuestra reflexión sobre el vicio de la gula.
 
En nuestra primera intervención, entre otras cosas, se nos afirmó que la búsqueda de puro placer es un mal, un vicio y esto por dos razones: una de orden material y de orden espiritual.
 
Debemos clarificar, distinguiendo en el orden espiritual dos niveles: el primero más psicológico y el segundo lo verdaderamente espiritual.
 
Hemos mencionado que el vicio crea una esclavitud de la voluntad por el que no podemos elegir lo que es verdaderamente bueno para nosotros inmediatamente desde el punto de vista material, para nuestra salud física.
 
Como es ampliamente visible ante nuestros ojos no sólo en las personas que caen en las manos del vicio del alcohol y las drogas, al igual sucede en todas las personas obesas y aquellos que todavía tienen sobrepeso (exceso de alimento, inutilidad de algunos de los alimentos que ingerimos).
 
El efecto de esta falta de racionalidad y libertad nos convierte a nosotros mismos en causa de enfermedades, de debilidad en nuestras facultades físicas y, probablemente derrochamos inútilmente una cantidad de recursos alimentarios.
 
Sin embargo el verdadero nodo crítico es la esclavitud psicológica de la voluntad= ausencia de libertad= vida vivida por debajo de nuestro nivel espiritual: estamos a merced de las pulsiones animales.
 
Este sometimiento a la carnalidad crea un verdadero daño espiritual, porque en el momentos en el que somos esclavos de vicio, hemos perdido de vista nuestro verdadero fin espiritual: el ejercicio de nuestra libertad a la vista de nuestro verdadero bien, mucho más amplio que el físico.
 
En resumen, vivimos enfocados en el mundo material y no hacia lo espiritual.
 
Ya no somos dueños en nuestra casa y nos olvidamos de tener una naturaleza espiritual.
 
¿Cómo podemos nos liberarnos de esta esclavitud, pequeña o grande que sea?
 

  • Lo primero es ser consciente de esta debilidad o hábito.

Cada uno debe personalmente ejercitar su inteligencia para discernir el nivel de esclavitud y posiblemente identificar las causas de esta debilidad.
Y esto ya es un primer ejercicio verdaderamente espiritual.

 

  • Después, él debe intentar oponerse a esta pulsión, y este es otro ejercicio espiritual porque nos ayuda a auto determinarnos.

 

  • Finalmente, debe elegir actuar, y esto da la posibilidad de ejercitar la voluntad, tercer ejercicio espiritual.

 

Reconociendo y afirmando la primacía de nuestra inteligencia y nuestra libertad, estamos automáticamente conectados con nuestra verdadera naturaleza espiritual y empezamos a experimentar el sabor de la verdadera libertad y del verdadero mundo espiritual.
 
Para erradicar el vicio de la gula, para emanciparnos de su seducción que debemos perseverar, es necesario ejercitar la virtud de la templanza que nos inspira a ser sobrios, a nutrirnos sólo por el bien de nuestro cuerpo, a probar el adecuado placer conectado a la naturaleza de las cosas.
 
Dependiendo del grado de sujeción a un alimento en particular o a una cantidad específica, cada uno intervenga personalmente a través de la abstinencia.
 
Créanme, la manera absolutamente necesaria para emanciparnos de la gula es el ejercicio de la virtud de la templanza que quiere decir: elegir la cantidad y calidad de los alimentos que son necesarios a mi persona y que me permiten ejercitar la inteligencia y la libertad.
 
¿Y no es esta la única forma real de vivir como hombres, de personas con naturaleza espiritual?
 
Fra Giuseppe Paparone

 

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Autore

Fra Giuseppe

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